«Los populistas se rindieron al Covid-19», por Alfredo BEHRENS

Por Alfredo Behrens[1], para SudAméricaHoy

Ninguna pandemia es bienvenida, pero ésta llegó en muy mala hora, en medio de un aislamiento progresivo, fomentado por populistas que creíamos fuera de moda. Nuestros jóvenes denuncian a los populistas pero les seducen los centralistas nacionalistas.

Estamos volviendo atrás en lo que considerábamos grandes conquistas occidentales, como la libertad de movimiento, la solidaridad internacional, la integración de culturas, y hasta en el libre comercio volvemos atrás.

Sino veamos. Cuando surgieron las primeras noticias del virus en China, lo vimos como cosa de chinos. No recuerdo que nadie les haya ofrecido ayuda. Cuando el virus les tocó a los coreanos, ni nos enteramos. Vinimos a preocuparnos cuando cayeron los primeros italianos, y cuando les tocó a los españoles nos alarmamos de veras.

Tal vez no nos hayamos dado cuenta de la amenaza creciente porque ya nos había contagiado antes el aislacionismo; como si nos hubiéramos acostumbrado a la campaña electoral de Trump con su America First (2015) o al primer referéndum del Brexit (2016), o el simulacro de referéndum de Cataluña (2017), o al anterior, con todas las de la ley, de Escocia (2014).

Diría que todas estas expresiones tildadas de independentistas son gestos parecidos de una misma tendencia disgregadora. Esta, se contrapone a la integradora que había predominado desde la reunificación alemana de 1990 y que, a grandes rasgos, aceleró el proceso de globalización.

Tal ha sido el retroceso que hoy por hoy Europa no consiguió siquiera dar una respuesta sanitaria común a la pandemia que ya se le metió adentro. Unos países les cierran sus fronteras a otros. Ni qué hablar de la impotencia europea de dar una respuesta financiera coordinada a la recesión resultante de las cuarentenas.

Decía que esta pandemia nos agarró mal parados porque nos llega cuando ya ha calado hondo la versión contemporánea del populismo. Hasta tal vez porque los movimientos populistas son las respuestas locales a la globalización acelerada que desplazó empleos hacia Asia y atrajo inmigrantes, empobreciendo a millares de trabajadores que vieron salvadores en un puñado de oportunistas. De ahí, los populistas sajones Boris Johnson y Trump, como también sus versiones latinas, López Obrador y Bolsonaro.

No debería sorprender que todos estos populistas se hayan resistido a tomar la medida más eficaz de contención: la cuarentena. Pero sólo veían que la cuarentena agudizaría la queja colectiva que los había llevado al poder: el empobrecimiento. Todos estos populistas, sin excepción, resistieron las cuarentenas hasta que su necesidad se hizo obvia, aunque aún no para Bolsonaro. Al resistir las cuarentenas decían privilegiar el sustento de los desfavorecidos, pero condenaban millares a la muerte por asfixia.

Estamos en cuarentena y vale reflexionar por cuál salida nos empeñaremos en breve. Porque en cada una de las respuestas políticas al virus subyacen mundos alternativos.

Putin y Xi Jinpin estrechan manos y lazos entre las potencias China y Rusa

La respuesta china privilegió la estabilidad política de una sociedad colectivista orientada al control y sometimiento al régimen. No olvidemos la inclinación china por las grandes demostraciones de gimnasia acrobática coordinada o por sus marchas militares. La respuesta a la infección en Wuhan podrá haber demorado, pero fue draconiana, como también lo es la cuarentena impuesta a los musulmanes uigures en el noroeste de China.

La respuesta europea privilegió a la sociedad, la vida. Fue titubeante porque la cuarentena atentaba contra el contacto humano, el abrazo, el beso, la amistad y las reuniones familiares. Pero finalmente sucumbió a lo evidente: o se entraba en cuarentena o no habría a quién besar.

En cambio, la respuesta sajona, en los dos lados del océano, con alguna fundamentación en el estoicismo inglés, parecía privilegiar la actividad económica. Boris Johnson inicialmente adhirió a una descabellada teoría de la inmunidad de la manada, mientras que Trump argumentaba que los Estados Unidos no fueron hechos para bajar la cortina del negocio. Ya entre los populistas latinos del Nuevo Mundo, ni López Obrador ni Bolsonaro esbozaron argumentos más allá de la negación del virus.

El occidente que surgirá de esta pandemia demorará en cambiar, pero cambiará. Vislumbramos ya lo obvio, se trabajará más desde la casa, se producirá más cerca de los consumidores, se viajará menos a distancias muy largas, y se gastará con más parsimonia porque habrá menos dinero.

Lo que nos queda menos claro es qué esquemas políticos tendrán nuestras formas de organizarnos para producir y convivir. Por esto lancé una encuesta sencilla, preguntando sobre el alineamiento de los entrevistados en referencia a algunos de los líderes más conocidos.

Aún es temprano, pero el primer centenar de respuestas de ibéricos en Europa y en el Nuevo Mundo, ya denota tendencias: los menores de 35 años se alejan de los populistas de cualquier pelaje y especialmente del tipo Bolsonaro. Por otra parte, se aproximan de la protectora alemana Ángela Merkel, algo menos del español Pedro Sánchez y en, menor grado, tal vez porque la conozcan menos, de la Neo Zelandesa Jacinda Ardern. Sin embargo, los mismos jóvenes también ven mérito en los centristas nacionalistas como Putin, Macron y en el chino Xi Jinping.

Es un primer paso para entender el futuro que surgirá por las manos de los hoy jóvenes.  Si usted contribuyese a difundir la encuesta podremos llevar la interpretación algo más lejos. Por favor responda y disemine esta encuesta: https://bit.ly/2V1naIL

La pandemia ahora es de todos, y sus consecuencias también.


[1] Alfredo Behrens es Ph.D.  por la Universidad de Cambridge, su libro más reciente es «Gaucho Dialogues on Leadership and Management» por Anthem Press, 2018. En sabático de FIA Business School de São Paulo, Alfredo reside actualmente en Portugal. Modera encuentros para Harvard Business Publishing e integra el Global Studies Think Tank de la Universidad de Salamanca, donde enseña Liderazgo en el IME Business School. Su correo electrónico es behrens@usal.es  La encuesta cuenta con la colaboración de Frida Zermeño Reguero, alumna del mismo Global MBA.