«En el nombre de Evo», por Carmen DE CARLOS

Por Carmen DE CARLOS, para SudAméricaHoy

Y Bolivia volvió a MAS de lo mismo. Al menos, esa sombra es la que se alarga sobre el país tras las elecciones. Al presidente electo, Luis Arce, le corresponde el enorme desafío de gobernar como quiera o someterse a la autoridad de Evo Morales, su padrino político y jefe de campaña. Dicho de otro modo, a Luis Arce le toca demostrar si quiere ser él mismo o un reflejo del gobierno de Alberto y Cristina Fernández.

Quién manda en Bolivia, es la primera incógnita a resolver. Cómo lo hará, la segunda y la tercera, ¿habrá revancha? La presidente interina, Jeanine Áñez debería estar preocupada. Los métodos del MAS (Movimiento Al Socialismo) de Evo Morales y su asalto a la Justicia y a cualquier organismo o institución que se interpusiera en su camino (recuerden el referéndum) durante los casi quince años de Gobierno, son sobradamente conocidos. Carlos Mesa (Comunidad Ciudadana) tampoco debería estar tranquilo. La avalancha de causas judiciales contra Morales y los suyos, podría tener los días contadas y transformarse en querellas contra Áñez y compañía, si Arce no ejerce en nombre de Arce.

La venganza es un plato que se sirve frío aunque en Bolivia los ánimos, desde hace años, estén caldeados. Arce tiene la oportunidad de cumplir con su promesa de “unidad nacional” y “gobernar para todos los bolivianos”, «aprendiendo y superando nuestros errores», como aseguró la noche electoral junto a David Choquehuanca. El proceso de reconciliación en Bolivia se impone con la misma intensidad que garantizar algo,  mas o menos, parecido a un Estado de Derecho. Lo uno sin lo otro, no servirá. En poco tiempo veremos cuál de los dos caminos toma el elegido de Evo y del pueblo.