«¿Subdesarrollados?», por Luli DELGADO

Luli DELGADO, para SudAméricaHoy

Una de las preguntas más frecuentes en las entrevistas de trabajo solía ser: ¿dónde se ve usted de aquí a diez años? La mayoría de los candidatos ya iba preparado para lo obvio y respondía, para satisfacción del entrevistador, con bastante coherencia.



Resulta que, ahora, ni entrevistador ni entrevistado, ni por último nadie, tiene el panorama tan claro así. La fulana pandemia nos tiene a todos pegados con alfileres. Esto vale no sólo para el ambiente laboral, sino para todo lo relativo a la educación de nuestros hijos, al tema de la salud, al de nuestra estabilidad económica y de vivienda.
Muchas veces oí decir que una de las condiciones más características del subdesarrollo, era la imposibilidad de planificar a futuro. Poco más o menos, sabes lo que almorzaste, pero no lo que va a cenar. En vez del abonado, te compras el pase del transporte público todos los días, porque no sabes si vas a necesitar el dinero para otra cosa. En otras palabras, se vive bajo la óptica de la inmediatez.



Daría la impresión de que estamos viviendo escenarios tan confusos que de alguna manera hemos adoptado este estilo de vida. Trabajamos en lo que trabajamos salvo cambio de planes de la empresa. Mandamos a los niños a la escuela sujetos a que en cualquier momento el Ministerio de Educación suspenda las clases, nos encontraremos para las fiestas de Navidad con los parientes lejanos siempre y cuando se pueda. Y es que, aunque nos cueste admitirlo, ha quedado en evidencia la fragilidad del aparente dominio que creíamos tener sobre nuestras vidas.
“Cuéntale tus planes a Dios y escucha sus carcajadas”, se oye por ahí.