«Nuevo orden», el rugido de México devora Venecia

Venecia. Por Ernesto PÉREZ, para SudAméricaHoy

Prácticamente toda la gran industria del cine latinoamericano, desde México a Brasil, pasando por Chile, Argentina y Colombia, ha estado presente en el 77o. Festival de Venecia que, tras cinco meses de pandemia en todo el mundo, fue el primero que abrió sus puertas a público y crítica, respetando las distancias, imponiendo en todo momento el uso de mascarillas y obligando a la reserva nominal de entradas por internet para localizar a todo espectador cercano a un eventual contagiado de Covid-19.
  Si bien solo el film mexicano “Nuevo orden” de Michel Franco pudo acceder a la sección principal del concurso, ganando no solo el segundo premio, el León de Plata Premio Especial del Jurado mas el Leoncito de Oro asignado por un sindicato de escuelas, otros dos fueron seleccionados respectivamente en la informativa oficial “Horizontes”, ”Selva trágica” de Yelena Olaizola, en coproducción con Colombia, y en la 35a.
Semana Internacional de la Crítica, reservada a primeras y segundas obras, “50 (o dos ballenas se encuentran en la playa)” de Jorge Cuchi.  Brasil se presentó en cambio en la misma “Horizontes” con “Narciso em férias” de Renato Terra y  Ricardo Calil y con el corto en Virtual Reality “Gravidade” de Fabito Rychter y Amir Admoni que pudo verse solo en streaming, lo mismo que los dos cortos argentinos “4 Feet High” de María Belén Poncio y Rosario Perazolo Masjoan y “Paper Birds” de Germán Heller y Federico Carlini.   


  Finalmente de Chile, Argentina y México llegaron a las Jornadas de los Autores, reseña paralela organizada por la asociación de cineastas
italianos.”Tengo miedo torero” de Rodrigo Sepúlveda Urzúa.
  Una variada selección que confirma el vigor de la industria latinoamericana aun en tiempos de pandemia y de crisis económica.
  Pero fue sobre todo “Nuevo orden”, que describe una situación de pesadilla donde una revuelta popular degenera en sangrientos saqueos, dura represión e instauración de un nuevo orden donde se alían clase dirigente corrupta, grupos paramilitares dedicados a secuestros y extorsiones y golpistas militares, el film que más hizo honor al cine del subcontinente.


  Michel Franco es un joven realizador de apenas 40 años que habia estrenado hasta ahora toda su obra como director en el Festival de Cannes pero que ya había estado en Venecia como productor en 2015 cuando “Desde lejos” de Lorenzo Vigas se llevó el León de Oro al mejor film.
  Su sexto largometraje es un espectacular ejercicio de estilo unido a un tema de gran impacto emotivo e ideológico, una pesadilla que se concluye con una restauración del orden, levantado sobre una montaña de cadáveres de víctimas inocentes.
    Encomiable también “Selva trágica”, alucinante cacería humana en lo más profundo de la selva que une México con Belice, entre explotadores legales e ilegales del caucho, donde conviven sangre, sudor y muerte, más admirable aún por ser la obra de una mujer, Yulene Olaizola, de 37 años a su quinto largometraje.
    “50 (o dos ballenas se encuentran en la playa)”, primer largometraje de un veterano publicitario con 25 años de carrera, toca un tema de gran actualidad, la de la adolescencia perturbada que entra en las redes sociales para concretar sus tendencias suicidas, que el director trata con suma delicadeza y comprensión.


  Cabe recordar que por México estuvieron presentes idealmente en el festival como coproductores y mentores de jóvenes cineastas, Alfonso Cuarón que apadrinó “The Disciple” del indio Chaitanya Tamhane, que fuera su asistente en “Roma”, y Carlos Reygadas que hizo lo propio con “In between Dying” del azero Hilal Baydarov. 
    “Narciso em férias” es el relato en primera persona de los seis meses de cárcel al que fue sometido el cantautor brasileño Caetano Veloso durante los años de la dictadura militar, obligado luego a exiliarse en Londres junto a su cuñado Gilberto Gil.
  Evitando todo montaje que hubiera significado manipular la confesión de Veloso, el film se limita a registrar la vivencia del cantautor en 83 minutos y con cortes mínimos, fortaleciendo aún más la emoción del relato y el recuerdo de una dictadura feroz que no vaciló en reprimir toda voz disidente, aún en el caso de dos personajes de gran arraigo popular como Veloso y Gil.


  Finalmente, “Tengo miedo torero” es una respetuosa versión del guión que escribiera Pedro Lemebel, ícono de la resistencia lbgt a la dictadura de Pinochet, que cuenta de un anciano transexual (un insuperable Alfredo Castro) que se enamora de un guerrillero mexicano (Leonardo Ortrizgris) y lo ayuda a tramar un atentado al dictador. En el film, el más importante rol femenino es cubierto por la argentina Julieta Zylberberg, redondeando el aporte de los tres países productores.