«Mi persona y las otras», por Carmen DE CARLOS

Carmen DE CARLOS, para SudAméricaHoy

En España la rechifla, cachondeo, coña o descojone (perdón por el término) de: “Mi persona”, no tiene límite. “Mi persona”, es  como se refiere a sí mismo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El hombre que, sin demasiado esfuerzo, logró de forma reincidente, los peores resultados electorales de la historia del PSOE, se siente endiosado por sí mismo en el Palacio de la Moncloa.

A “Mi persona”, le importa un comino (expresión de moda entre ex etarras) pactar con los asesinos de los viejos socialistas enterrados con una bala en la cabeza (o varias), aunque no los necesite para aprobar sus Presupuestos Generales del Estado (PGE). A este español que alcanzó el poder después de repetir “una y mil veces” (sic) que no lo haría de la mano de separatistas y herederos de ETA, le importa menos que nada la coherencia y la justicia social (la verdadera). Es el mismo dirigente que dijo que, «no dormiría por la noche con Podemos en el Gobierno» y los metió en tromba (vicepresidente, señora y ministra y a más a más podemitas en su Gabinete).

Curiosa personalidad la de un dirigente político que su partido cesó y volvió con una urna preñada de votos oculta detrás de una cortina por si le fallaban los cálculos. Hay gente así, como él, que dice cosas y luego hace las contrarias sin que pase nada. Lo hizo con su famosa tesis trucha (copiada en su mayoría) y lo más sorprendente –y digno de estudio- es que hasta el día de hoy, aunque las aplicaciones y el sentido común hayan demostrado que fue un copión, hay periodistas que lo defienden y … no pasa nada.

Entonces, si se queda tan fresca “mi persona” y los otros, se debió preguntar: y por qué no colocar a la otra persona con la que comparto colchón, de catedrática en la universidad aunque no sea ni licenciada. Total, todo queda en casa, la nuestra que no es la suya ni del resto de españoles que la pagan, debió pensar, insisto. Y, ahí, “Mi persona” dio un paso adelante y la otra persona, ya dirige una cátedra y tiene su grupo de alumnos. Por cierto, ninguno forma parte de esos miles de desgraciados que llegan vivos (ni sabe los que mueren en la travesía) a diario a Canarias.

El escenario de esta España 2020 es mitad trágico, mitad cómico pero la gente se muere de Covid y “Mi persona”, no cuenta ni reconoce los muertos. Pareciera, que sólo le importa su persona y la del canapé. Lo que olvida el Presidente es que, en medio, hay más de 47 millones de españoles y otra persona  más, Natividad Jaúregui, la “Pepona”, la etarra que lleva décadas jugando a las comiditas en Bélgica (como Puigdemont) y que por fin, casi por Navidad, la han devuelto a casa, a la cárcel donde siempre debió estar.