«Las difíciles y complejas relaciones con EE. UU», por Federico PONCE ROJAS

Por Federico PONCE ROJAS, para SudAméricaHoy

Hace 4 años escribíamos sobre el complicado sistema electoral norteamericano, explicado de manera profusa a través de una amplia cobertura de medios en las últimas semanas. Lo que en aquella jornada electoral benefició a Trump, en ésta fue su derrota. “El Colegio Electoral”, institución que hoy acusa de fraude y que la Constitución Americana de 1787, establece:
“Cada Estado nombrará, del modo que su legislatura disponga, un número de electores igual al total de los senadores y representantes a que el Estado tenga derecho en el Congreso, pero ningún senador, ni representante, ni persona que ocupe un empleo honorífico o remunerado de los Estado Unidos podrá ser designado como elector.”


La elección de entonces, muy distinta a la de hoy, Hillary Clinton en su discurso de aceptación de la derrota expresaba: “El pueblo de Estados Unidos debe darle una oportunidad al presidente electo de gobernar». Hasta este día Trump no solo no se pronuncia al respecto de su derrota, con la gallardía que obliga, sino que se aferra al poder y acusa de fraude, con el consecuente retraso en el proceso de transición para el próximo gobierno de Joe Biden, por cierto, quien alcanzó con el voto de Arizona 290 votos, suma inalcanzable para el presidente, aún cuando alguno de sus reclamos pudiese prosperar.


Incomprensible la postura del gobierno mexicano ante el triunfo de Biden, que nada tiene que ver con los principios de nuestra tradicional política internacional de “Autodeterminación de los pueblos y la No intervención”, principios que no están reñidos con la cortesía política y el abono a una buena relación bilateral.
Un pronunciamiento diplomático cortés, ayudaría mucho para corregir actos de política internacional incorrectos, observados en el único viaje que ha realizado el presidente de Mexico al extranjero, concretamente la visita oficial al presidente Trump  omitiendo visitas de cortesía a la Presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi (el trabajo de los demócratas fue decisivo en la aprobación del T-MEC ) y desde luego al candidato Joe Biden.

Las difíciles y complejas relaciones que históricamente hemos sostenido con el vecino del norte fueron patentes en la administración Trump. El legado de los últimos cuatro años fue un continuo agravio a la soberanía mexicana, así la amenaza se cumplió y arrancó la revisión del Tratado de Libre Comercio y la construcción del muro fronterizo no se hizo esperar.
Con amagos a través de poderes de emergencia (órdenes ejecutivas) Trump, exigió a Mexico frenar la ola de migrantes, así se estrenó la Guardia Nacional, conteniendo la inmigración en la frontera sur. Por los abusos cometidos con estas acciones la CNDH emitió la recomendación 50/2020.
Los acuerdos bilaterales, particularmente en los temas de justicia, migratorios, energéticos, fiscales, financieros, etcétera, han tenido como divisa común “la desconfianza”. Así fue como recientemente se operó la detención del ex Secretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos.Una tardía respuesta del gobierno mexicano y una carta del senado a la embajada de Estados Unidos en México en la que calificó la detención del exsecretario de Defensa como “un hecho que puede tener repercusiones en la seguridad nacional de México”, fueron las respuestas.
Dos siglos resolviendo los retos que tan complicada relación nos impone la vecindad con EE.UU. con nuestra experiencia como nación unida, con nuestra grandeza e identidad nacional, vocación natural como país negociador y conciliador, son fortalezas ausentes en los últimos tiempos y que hoy son exigencias inaplazables, que mucho servirán para emprender este nuevo reto con el próximo gobierno de Joe Biden.